. INTRODUCCIÓN A LA ECONOMÍA SOLIDARIA
1.1. El nacimiento de la Economía Social
La preocupación por encontrar respuestas satisfactorias a las necesidades de la Humanidad, ha sido asumida a lo largo de la historia por sectores conscientes de la población, y a partir de la revolución industrial estos grupos se organizaron sobre todo en torno a la llamada Economía Social.
Ya en la primera mitad del siglo XIX en pleno apogeo de la revolución industrial, aparecen nuevas formas organizadas por parte de los trabajadores más conscientes (también algún empresario como Robert Owen, en Gran Bretaña), para intentar paliar los efectos abusivos de la situación que dicha revolución había generado[1]. Para muchos trabajadores se trataba de crear instrumentos para defenderse (sobre todo los sindicatos), de ayudarse y protegerse ante situaciones de enfermedad (fundamentalmente las mutualidades) y para otros, además, era un intento de organizar la sociedad y la economía de otra manera más equitativa y justa para todos, de acuerdo con la dignidad humana (las sociedades cooperativas).
• En 1844 en Rochedale (Inglaterra), se sabe del aumento del movimiento de Cooperación, a los que luego llamaron los socialistas utópicos.
• En Madrid en 1865 ya hubo un congreso de sindicatos, cooperativas y sociedades mutuas con representantes de diversos lugares del Estado. Y al final del siglo XIX estas diversas formas de la Economía Social ya estaban organizadas a nivel europeo e internacional.
Estas organizaciones de la Economía Social se desarrollaron de diversas formas en cada uno de los países según su propia evolución política e institucional y en algunos de ellos se consiguen instaurar los seguros sociales, que pasarían en general a ser gestionados o tutelados por el Estado. Al mismo tiempo en algunos países se desarrollan las cooperativas de crédito y las bancas populares que llegan a constituirse en redes.
El término de Economía Social, hasta hace poco y sobre todo para los países europeos, servía para englobar a Cooperativas, Mutualidades, Cajas de Ahorro y de Crédito en sus distintas facetas (Cajas Populares, Cajas Agrícolas, etc.) y Asociaciones. Con esta definición se quería distinguir al espacio de la economía que no estaba controlada directamente ni por el Estado, ni por el circuito puramente capitalista, sobre todo en el sentido de que no perseguían el lucro como fin último. En el caso del Estado Español la lista se amplía a Sociedades Anónimas Laborales y Sociedades Laborales Limitadas.
En la II Conferencia Europea de la Economía Social (Roma 1991) se afirma que la Economía Social está compuesta por actividades económicas ejercidas por sociedades, principalmente cooperativas, mutualidades y asociaciones cuya ética defiende unos principios que las diferencian del resto de empresas y cuyas características más destacadas son:
ü La gestión democrática y autónoma de la empresa,
ü Los trabajadores son los dueños del capital que aportan ellos mismos. Cada persona un voto, independientemente de la diferencia que pueda haber en la cantidad del capital aportado por cada uno.
ü La finalidad es de servicio a los miembros o a la colectividad, más que al beneficio económico. Es decir no se persiguen beneficios económicos personales, sino que deberían destinarse a la mejora de las condiciones de vida de la comunidad ciudadana territorial donde estén.
1.2. La Economía Solidaria.
En el caso del Estado Español ha habido un aumento significativo del número de sociedades laborales creadas y cooperativas (nos consta que en otros Estados también), pero hay que señalar sin embargo, que también se han constituido muchas que lo son sólo jurídicamente y sirven para mantener un puesto de trabajo (algo de por sí legitimo e incluso meritorio en los tiempos que corren), pero que no participan suficientemente del espíritu y filosofía que cabria esperar.
Esa constatación de que no basta solamente con las formulas jurídicas, sino que hacen falta planteamientos más solidarios, da pie a que las nuevas experiencias que se crean, prefieren adoptar otros términos tales como Economía Solidaria, o Economía Social y Solidaria, o Economía Alternativa y Solidaria que se ajustan más a sus ideales y planteamientos, aunque en el fondo se pudieran estar buscando los mismos fines y tengan características semejantes que las llamadas de Economía Social en un principio.
Muchas de estas empresas de Economía Solidaria (asociaciones, fundaciones, e incluso cooperativas), se dedican fundamentalmente a un tipo de población en situación de grave deterioro social, económico y cultural, de ahí su adjetivo, que llevan su solidaridad más allá de los socios de la propia organización.
Aquellas experiencias que han insistido más en el aspecto de Economía Alternativa, añaden a la Economía Social (y al resto de la economía), la perspectiva de incluir entre sus objetivos la atención a actividades no contempladas hasta hace poco: el medio ambiente, la ecología, el reciclaje, etc. Hay que precisar que a pesar del nombre, no significan, o mejor dicho no pretenden ser una alternativa a los principios de la Economía Social, sino una ampliación de perspectivas que actualiza y refuerza aún más su coherencia y su capacidad de respuesta a las necesidades de la población.
De hecho en varios países europeos, africanos y asiáticos y en distintas Autonomías del Estado Español existen organizaciones y Redes de Economía Alternativa y Solidaria, coordinadas al nivel de todo el Estado (REAS), y a nivel internacional, que intercambian sus experiencias y propuestas.
Lo que en principio aparece como simples plataformas defensivas para mantener unos ingresos y un puesto de trabajo, se ha ido convirtiendo en varios lugares en un movimiento con conciencia de transformación de las relaciones económicas y de la sociedad, dando lugar a plataformas, asociaciones o federaciones de Economía Solidaria, que abarcan no solo la producción, sino que pretenden dar respuesta a todas las demás necesidades de las personas: vivienda, salud, crédito, ahorro, cultura, etc.
1.3. En resumen, lo que es y lo que no es la economía social y solidaria
Estas Redes entienden la economía basada en valores de equidad, cooperación, compromiso con el entorno territorial y solidaridad, que permitan vislumbrar alternativas económicas, sociales y culturales, a partir de sus iniciativas de comercio justo, de finanzas éticas, de iniciativas de sostenibilidad ecológica, de servicios solidarios, de iniciativas de trueques, de expresiones de economía local, etc.[2]
Este concepto implica una forma de concebir y realizar todas y cada una de las actividades de la sociedad, de manera armónica entre todas ellas y teniendo a las personas como eje central, beneficiarias y protagonistas. Es un enfoque global, integrador y armónico. (Ejemplo de las plantas y árboles como modelo de desarrollo armónico: las hojas guardan la proporción con las ramas, estas con el tronco y este con las raíces)
Estas redes son a la vez el motor de otras muchas iniciativas innovadoras en el ámbito de la Economía, que promueven la relación entre la economía solidaria y la ciudadanía… para poder consolidar los modos de producción, de comercialización, de financiamiento y de consumo responsable[3], e involucrar a la población (a través de los grupos que “comienzan a darse cuenta”), en la necesidad de incorporarse activamente a construir una sociedad más justa, más solidaria y más respetuosa con el Planeta.
Por eso, la economía social y solidaria no puede confundirse con que la economía intervenga en lo social, y convierta lo social en un nuevo mercado de donde sacar provecho, si no por el contrario, que lo social intervenga en la economía. Es decir que los valores universales de la sociedad, como son la justicia, la solidaridad, el respeto a las personas, al medio ambiente y a la naturaleza sean los que dirijan las actividades económicas.
Tampoco la economía solidaria puede identificarse con hacer “para los pobres”. No es regalar las migajas a través de subvenciones para que los que están algo más preparados se dediquen a los pobres. Se trata de dejar de “fabricar” pobres y excluidos.
2. ¿QUÉ SE PROPONE DESDE LA ECONOMÍA SOLIDARIA?
2.1. ¿Donde está lo alternativo?
A lo largo de la historia han existido personas y organizaciones utópicas, generosas, inteligentes, fuertes, sólidas... que han provocado cambios importantes en la sociedad, ¿Qué es lo que ha pasado hasta ahora, que pueda explicar por qué esos cambios no terminan de transformar las estructuras de manera estable a favor de todos? Entonces ¿No se puede cambiar? ¿Dónde está lo alternativo?
Lo alternativo, es siempre una elección real y posible entre dos cosas, dos modelos, dos teorías, dos principios, valores, actitudes, personas... pero hace falta que haya al menos dos diversas para poder elegir.
Y las respuestas dependen básicamente de nosotros mismos, de nuestra actitud y del método de participación y organización que utilicemos. Sin embargo en los tiempos que vivimos actualmente, sería una osadía decir que hay otro modelo completo alternativo, que sustituya al actual, porque sería tanto como decir que hay otra población capaz de sustituir a la actual. Y lamentablemente la realidad es que la población en general estamos culturalmente secuestrados, intelectualmente domesticados, espiritualmente dormidos o distraídos, físicamente abotargados, políticamente manipulados o confusos y económicamente hipotecados.
Consecuencia de esa situación se ha generado una falta de respuesta individual y colectiva, a la hora de crear alternativas válidas para el desarrollo de toda la población, en el ámbito local, internacional y planetario. Así podemos observar que hay al menos cinco posturas diferentes en la población:
1) La postura o actitud más generalizada y mayoritaria es la de “pasar”, lo que ocurre no es algo que tenga que ver con nosotros, “cada uno que se apañe”. En resumen dejar o dejar-se hacer.
2) Otra postura también bastante extendida es la de protestar cuando algo no nos gusta, pero es una queja momentánea, esporádica. De mucho cabreo, pero pasajera porque no se está dispuesto a organizarse para hacer frente al malestar.
3) Ya menos mayoritaria, es decir, claramente minoritaria, es la postura de aquellos que se organizan para reivindicar e intentar que « los de arriba » les den una solución a su problema.
4) Aún más minoritaria, es la actitud de los ciudadanos que se organizan de manera permanente para analizar las situaciones, planificar estrategias y proponer soluciones a quien corresponda. Y dentro de esta postura aún es más minoritaria la de aquellos que en ese proceso tienen una actitud de respeto para generar conciencia colectiva y tejer las bases para fortalecer organización.
5) Y ya casi imperceptible es la de aquellos ciudadanos que se plantean iniciativas de transformación de los valores caducos y negativos de esta sociedad, que nos convierte en súbditos contribuyentes y consumidores domesticados, a la vez que votantes sin responsabilidad social coherente con lo que votamos.
Ciudadanos que pretenden generar conciencia crítica y responsable, sobre todo aquello que nos concierne:
Educación en la salud. No se trata solo de tener buena atención médica cuando estamos enfermos, sino de prevenir la enfermedad de vivir en equilibrio, de no depender de los medicamentos, etc.
Sistema de enseñanza para hacer personas con capacidad de pensar, de decidir, de observar y analizar, de opinar, de convivir, de asumir y no solo de repetir, competir y sobresalir...cabezas bien ordenadas, más que atiborradas de datos.
Educación sobre el uso consciente de nuestro dinero de manera que tengamos nuestro bolsillo al servicio de nuestras ideas y no las ideas al servicio del dinero, etc.
Y así sucesivamente en cada aspecto de nuestra vida, ya sea laboral, económico, cultural, relacional, material, de consumo, etc.
Dependiendo de nuestra voluntad, actitud y forma de funcionar, fomentaremos una postura u otra. Por eso conviene estar atentos, cercanos y sensibles a las preocupaciones de nuestros conciudadanos y ver con ellos que es lo que queremos hacer juntos, porque en definitiva ¿no se trata de aglutinar voluntades, generar conciencia y crear organización?
Muchas veces las soluciones a los problemas pueden ser múltiples o ambivalentes, pero lo que de verdad importa, lo que marca la diferencias es la consciencia de las personas en el proceso de enfrentarse a ellas. ¿De qué sirve tener muchos afiliados si no tienen conciencia de por qué lo están, o no son conscientes y no asumen los objetivos y fines de la organización? Es decir, que los aumentos cuantitativos tienen que ir estrechamente acompañados del crecimiento cualitativo en conciencia, en capacidad de analizar y pensar, de criticar e implicarse.
2.2. Varias opciones con carga alternativa
Teniendo en cuenta todo lo anterior, sí podríamos enumerar varias opciones con carga alternativa en cuanto a fines, prioridades y métodos que en el pasado, no se han tenido suficientemente en cuenta y podrían explicar el por qué los cambios no han sido tan profundos y duraderos. Hay varios elementos que nos permiten discernir cuando hay aspectos que nos señalan direcciones, que apuntan al cambio del ADN de este sistema financiero transgénico, o por el contrario lo refuerzan.
Ponerse de “pie” en la vida. Se proponen al menos cinco líneas de reflexión y propuestas para estimular a los ciudadanos a “ponerse de pie” en la vida, y participar junto con los demás, a construir un planeta más humano, al servicio de la felicidad de toda la humanidad:
1) Las personas como sujetos protagonistas en el centro de cualquier plan de desarrollo económico/financiero, social y cultural…
2) Otra forma de entender la empresa como instrumento al servicio de las personas y del desarrollo local. Menos fratricidas y más generadoras de riquezas para todos.
3) El buen uso de nuestro dinero a favor de toda la población. Poner nuestro dinero en lugares transparentes con fines éticos para financiar otros modelos de empresas y de desarrollo…
4) Otra forma de realizar el consumo de manera coherente. Ejercer nuestro enorme poder a través del consumo responsable…
5) La necesidad de debate por parte de la población para redefinir y recrear los valores que queremos vivir. Valores en coherencia con nuestra dignidad de personas.
2.3. Las personas como sujetos protagonistas en el centro de cualquier plan de desarrollo económico/financiero, social y cultural…
El fin no justifica los medios. Supone una opción inequívoca por las personas como centro de todo, con todas sus aspiraciones y capacidades. O sea, partir del respeto a nosotros mismos y a los demás. Las personas, individualmente y en grupo, somos protagonistas indiscutibles de la gestión de nuestras vidas, y de todo lo que nos concierne en común, que en definitiva es la gestión de la sociedad y el planeta. El fin no justifica los medios y los problemas no se solucionan si los ciudadanos no aumentamos nuestra consciencia para querer solucionarles y asumimos la responsabilidad de hacerlo.
Tomar conciencia. Toda la población estamos interviniendo todos los días a través de nuestro trabajo, nuestro consumo, nuestros pagos, nuestros ahorros o nuestras deudas en el funcionamiento de este modelo de economía y sociedad. Somos los colaboradores inconscientes y por tanto somos la base en que se sustenta el sistema actual de funcionamiento económico y financiero injusto. Hace falta pasar a ser conscientes de nuestra participación y colaboración diaria, para ir invirtiendo las cinco posturas de la población, señaladas anteriormente.
Ejercer nuestro poder. En resumen se trata de elegir entre utilizar nuestro poder o seguir delegándolo a favor de mantener lo que ya existe y que al parecer no nos gusta mucho….
El eje de cualquier cambio, se basa en la necesidad de crecimiento de las personas en todas sus dimensiones, tanto físicas y materiales como intelectuales, afectivas, anímicas, relacionales y espirituales, para que estos cambios sean profundos, reales, duraderos y echen raíces.
Tenemos que salir al paso de los errores cometidos en el pasado en el que nos hemos dejado atrás muchas dimensiones de las personas. En general no ha habido especial preocupación por el desarrollo de capacidades básicas, claves, como la capacidad de pensar de manera autónoma, de gestionar, de asumir responsabilidades, etc. Ni tampoco se ha priorizado el desarrollo de actitudes positivas y constructivas como la actitud realista, comunicativa, transparente, responsable, audaz, solidaria, de trabajo en equipo, etc.
La coherencia personal. En las últimas décadas, en nuestro propio territorio se ha luchado por una mejor Justicia ¿Podríamos afirmar sin embargo, que la población es más justa? E igualmente después de tantos años de reivindicar la Libertad y obtener fórmulas mucho más democráticas ¿Es más libre cada persona y la población en su conjunto? Por poner otro ejemplo que ilustre: llevamos años reivindicando que el gobierno aplique el 0,7% del Presupuesto del Estado, para la cooperación internacional solidaria con los otros países o colectivos en peor situación que el nuestro, pero ¿qué hay de nuestra propia aportación personal? ¿No deberíamos acostumbrarnos a aportar también el 0,7% de nuestros propios ingresos? En resumen no se ha fomentado la coherencia personal.
Los procesos abiertos y respetuosos
Es lógico y respetable pensar que no toda la población tiene las mismas sensibilidades, las mismas circunstancias, los mismos gustos y prioridades, el mismo nivel de conciencia, de compromiso social o de conocimientos. Y mucho menos aún que aquellas personas que puedan coincidir en las mismas sensibilidades, se manifiesten en todas ellas al mismo tiempo o se conozcan ya entre ellas.
Respetar los procesos de cada persona. Por un lado no se debe forzar a nadie y por otro hay que crear las condiciones para que todos aquellos que quieran, puedan o descubran la importancia de hacer algo juntos tenga la oportunidad, el ambiente y el espacio donde vincularse y unirse. De manera que poco a poco se pueden ir incorporando personas de diversos sectores de la población.
Conectar con los intereses de fondo. Es clave conectar con el interés de las personas, independientemente del nivel de conciencia sociopolítica o conocimientos que tengan y partir de sus sanas aspiraciones y su interés por cambiar y mejorar su situación.
En definitiva la economía social y solidaria es la intervención consciente de la ciudadanía en la actividad económica, en el mercado, en la producción de los bienes y servicios. Se trata de introducir valores diferentes y cambiar nuestros hábitos, nuestras actitudes y nuestra cultura, respecto al consumo, al uso del dinero, al concepto de trabajo y de desarrollo.
2.3.1. La autogestión como filosofía, método y manera de organizarse
Supone hacer cada uno mismo a su medida, según su preparación. Asumir y hacer cosas junto a otros, a su lado. Pero el hacerlo “para” y “por” los demás, sustituyéndolos, no cambia nada de lo fundamental de la sociedad ni de las personas. (Ejemplo de una madre cruzando un semáforo con un niño pequeño: si lo coge en brazos siempre, el niño no aprenderá a defenderse del peligro y si lo deja sin acompañarlo, al niño le puede atropellar un coche por falta de conocimientos y facultades para acelerar el paso)
û Se ha favorecido o al menos permitido la inhibición, la delegación a cambio de que la población votara a favor de lo que algunos defendían sin tener en cuenta que con esa superficialidad, sin asumir responsabilidades, no es difícil votar igualmente lo contrario. Es evidente que participar es mucho más que asistir y eso exigía una postura consciente.
û Como resultado obvio, la población, que debería haber aportado sus capacidades de manera organizada en la búsqueda de soluciones, se ha acostumbrado a una manera más confortable de participar y quejarse, sin comprometerse, ni arriesgar por las soluciones, si no echando siempre la culpa de sus carencias e insatisfacciones a alguien externo. Es decir que la población somos “master” en reivindicar y “parvulitos” en gestionar.
û Por ello es fundamental la utilización de metodologías que faciliten el desarrollo de las capacidades básicas y de las actitudes claves para nuestro crecimiento a través de nuestro quehacer cotidiano.
û Las estructuras que no están basadas en núcleos de personas comprometidas e implicadas con su propio desarrollo y el de todos, se convierten bien en instrumentos al servicio de intereses ajenos o en plataformas de lucha por el poder, o en aparatos que continuamente necesitan aumento de presupuestos para poder mantenerse sin la colaboración de los ciudadanos.
û Lo que implica otro concepto del “poder” y del uso de él. Se trata de olvidarnos del poder ajeno y empezar a ejercer nuestro propio poder de decidir, de pensar, de investigar, de compartir, de optar por otras formas de vida más satisfactorias... Es decir “apoderarnos” de nosotros mismos, lo que ya muchos grupos y personas conocen como “empoderamiento”, sin suplentes.
û ¡Cuántas energías gastadas! en intentar conseguir un poder político que no tenía capacidad de cambiar el mercado, ni el sistema financiero, ni la forma de pensar de la población, creyendo que con él se iba a transformar la sociedad al servicio de todos. En realidad, ese poder no hace más que administrar lo que ya existe establecido, subordinado como está a otros poderes económicos y multinacionales más fuertes, y debilitado a su vez por la falta de apoyo masivo de la población, que en general no está preparada para analizar, aunque se planteasen cambios a favor suya.
û Es decir, se ha “conquistado” en ocasiones el poder político, pero no el económico, ni el cultural, (Ejemplo del Brasil de Lula), ni el ideológico. Y lo que es más grave, a veces ni el de uno mismo, con lo que al final, no cambia nada de lo fundamental.
û Los problemas que nos rodean a diario no son coyunturales, sino estructurales, como el del desempleo, las desigualdades sociales, culturales y económicas, el deterioro del planeta, la escasez del agua… por eso no puede resolverlos ningún gobierno, sea del signo político que sea, a pesar de que tenga mayores responsabilidades reconocidas para ello y aunque de su predisposición dependan soluciones más a favor de unos que de otros.
û Si queremos encontrar las soluciones precisas, tenemos que buscarlas y aplicarlas entre todos. Esa búsqueda precisa de la acción política consciente, y de una manera de articular la sociedad desde abajo, a partir de cada territorio, donde los movimientos sociales y el conjunto del tejido económico asumamos responsabilidades de planificación y gestión del desarrollo en todas sus dimensiones. Desde el ámbito local hasta el internacional.
û Esta opción de principios lleva implícita una forma de entender la articulación y organización del tejido social, económico y político y toda la sociedad y se llama autogestión.
2.4. Otra forma de entender la empresa como instrumento al servicio de las personas y del desarrollo local.
A) Empresas generadoras de riqueza para todos, enfocadas al desarrollo de toda la población
û En términos de salud, se entiende que cuando las células dejan de hacer su función dentro del organismo, se produce una enfermedad que provoca disfunciones en el organismo vivo y a la larga se convierte en cáncer. ¿Por qué no aplicar esa misma ciencia analítica en el ámbito de la economía y las empresas?
En términos económicos y sociales podríamos identificar esas disfunciones como desempleo, producción de cosas superfluas, destrozo de materias primas no renovables, contaminación, bolsas de marginación, expulsión de la masa de trabajadores de sus propios países para buscar su supervivencia y la de sus familias, mercado que marca la norma de conducta de la población, etc.
û Hoy las empresas funcionan como células independientes, sin participar de un organismo vivo de desarrollo local al servicio de los ciudadanos de un territorio, sino como células libres que pretenden la rentabilidad financiera particular por encima de todo y de cualquier interés común. Esa lógica de funcionamiento provoca las enfermedades sociales y económicas en el conjunto del organismo de la sociedad, aunque algunas empresas “gocen” temporal y aparentemente de buena salud.
û La actividad empresarial es una célula viva, de un organismo vivo y como tal debe generar riquezas para sus miembros (alimentar la propia célula) y para todo el organismo (la sociedad local del territorio donde está inserta). Por ello la finalidad de la empresa es algo más que un negocio y debe prestar un servicio útil a la población: debe responder a necesidades reales no satisfechas de toda la población.
B) Empresas rentables de manera integral.
û Las empresas tienen que ser rentables, no solo financieramente, sino social, cultural y ambientalmente. Es decir que no pueden ser rentables a costa del perjuicio a las demás empresas que intervienen en el proceso desde la producción al consumidor. Ni provocando el deterioro de la naturaleza y el medio ambiente, ni despilfarrando materias primas no renovables. Si a muchas empresas las pasaran la factura del deterioro que provocan en el medio ambiente, es muy probable que económicamente no fueran rentables. Las empresas deben tener un compromiso con el Planeta Tierra. (Ejemplos de las multas que preferían pagar las empresas papeleras antiguamente, porque les resultaba infinitamente más baratas que montar turbinas; o lo que soportan muchas poblaciones a cambio de no perder el puesto de trabajo: Cartagena, La Unión, Río Tinto, Puertollano, etc. )
û Un solo elemento no puede apropiarse del esfuerzo de los demás. La rentabilidad no empieza y acaba en una sola empresa, sino que está ligada al resto de factores que intervienen en el proceso. Para evitar que unas empresas saquen provecho a costa de las perdidas de otros, es necesario concebir las empresas como el conjunto del proceso de producción de un bien o servicio, desde la materia prima hasta el consumidor. (Ejemplo de lo que se paga al productor de café y el precio final al consumidor: De un paquete de café vendido en un gran almacén sólo el 2% del precio final retorna al pequeño productor, si ese paquete es vendido en un Comercio Justo el retorno está entre un 15 y un 30%. Sin embargo si es vendido a través de una cooperativa de la que forman parte los productores el retorno es del 42%)
û Los ciudadanos (que somos a la vez productores y consumidores) no debemos estar al margen de la decisión sobre qué producir (para asegurar la respuesta a nuestras necesidades y no en función del mercado), ni de los procesos de producción (para evitar los alimentos transgénicos o los malos servicios). Aunque esta unión de todos los elementos de un mismo producto o servicio, se tiene que ir haciendo poco a poco, en la medida que vayan tomando conciencia los distintos protagonistas de cada paso del proceso.
C) Empresas que cuenten con la inversión de capital de los consumidores
û Hay que superar la especulación financiera que consiste en obtener beneficios, que muchas veces, no corresponden a ninguna creación de riqueza real, sino en el uso y abuso de mecanismos de transacción financiera, y en la fijación unilateral del precio de mercado, que de manera artificial, aumenta considerablemente el valor de propiedades, productos o servicios, en beneficio de quien maneja esos mecanismos de poder. (Ejemplo de cómo los débiles financian a los ricos: corderos, pollos o cultivos agrícolas o servicios de furgonetas son pagados a los 120 días de adquirirlos, y a veces más, mientras estas grandes empresas invierten el dinero cobrado al contado en depósitos bancarios a plazo fijo por los que reciben importantes beneficios al mismo tiempo que deben al productor)
û El capital financiero está concentrado en los sectores de banca, distribución y comercialización e impone sus leyes abusando de su situación de poder. Esa masa de capital que manejan los bancos cuenta con nuestro propio dinero, que utilizan en beneficio de esas grandes inversiones en los sectores más rentables. Para evitar los atropellos del capital financiero internacional, el consumidor debe estar implicado financieramente en el soporte de las empresas que le van a satisfacer sus necesidades.
û Si queremos que otra globalización mas humana sea posible, el capital financiero debe estar repartido. Invertido por todos en la medida de sus posibilidades. Es vital que haya empresas que puedan defenderse del poder financiero abusivo, y estén al servicio de los intereses de la mayoría de la población.
D) Empresas que respondan a las verdaderas necesidades de la población local
û Las grandes empresas utilizan el mercado como instrumento de dominación económica y cultural y crean constantemente necesidades de consumo seduciendo a la población con publicidad machacona y muchas veces engañosa para captar clientes. De tal manera que venden un modelo de felicidad basándose en la importancia de “tener”, fomentando continuamente un insaciable deseo de poseer, como si el consumir fuera la respuesta a las frustraciones de fondo de las personas. (Ejemplo de las compras de ropa, el chocolate y las copas para superar los malos tragos)(Las cifras de gastos en publicidad a nivel mundial son bastantes superiores al conjunto del volumen de la ayuda al tercer mundo reconocida por la ONU)
û EL mercado debe ser un espacio de intercambio honesto y justo, donde satisfacer las necesidades reales de la población. Por la misma razón las empresas no deben crear necesidades de consumo, sino responder a las que de verdad existen, lo que supone investigar el mercado “latente” (no patente a primera vista), de las necesidades de todo tipo. Hay necesidades que muchas veces no son rentables, aparentemente, para intereses privados pero si lo son, y mucho, para el conjunto de la población. (Ejemplo del estudio francés hace más de 15 años, donde se demuestra que por cada franco invertido en inserción, el estado francés se ahorra 5 en hospitales, policías, juzgados, etc. Por algo las empresas de inserción son un invento francés.) (Otro ejemplo: la atención a domicilio iniciada por las trabajadoras sociales en las parroquias para responder a necesidades reales(latentes)y posteriormente convertida en un negocio apetecible (patente) cada vez más en auge para las grandes empresas)
D) Empresas que recuperen el sentido social del trabajo y el crecimiento de las personas que lo realizan…
û Lugar de crecimiento de las personas. En la empresa se pasa un tercio de nuestra vida, como mínimo, y debe ser el espacio que sirva para crecer como personas desarrollando nuestras capacidades de pensar, de decidir, de trabajar en equipo, de planificar, de consensuar, de humanizar la economía.
û El derecho y el deber de trabajar. Es absurdo que trabajemos sólo para conseguir dinero y así poder comprar las cosas que creemos necesarias. El trabajo tiene un sentido social y humano muy importante, para dar respuestas a las necesidades de las personas, lo que da lugar al deber y a la vez al derecho de trabajar. Así, trabajar tiene un sentido en sí mismo.(Ejemplo de lo absurdo que es, que la gente se realice solo en los fines de semana o por las noches y viva el resto del tiempo amargado, ocupado en algo que no le gusta)
û Hay que cambiar los esquemas sobre el sentido de trabajar. ¿Nos imaginamos lo que cambiaria la ilusión de un joven al estudiar, sabiendo que estudia y se forma para ejercer una profesión que es necesaria para el desarrollo y calidad de vida de su familia y de los demás vecinos de su pueblo o su comarca o su país? La motivación seria totalmente distinta a la actual en la que muchos jóvenes se preguntan ¿Para qué estudiar?
Todos los cinco requisitos anteriores sobre el modelo de empresas son compatibles con asegurar la rentabilidad prevista para seguir funcionando y mantener un margen de beneficios que permita seguir invirtiendo y mejorar.
2.4.1. Nuevos emprendedores/as económicos, sociales que asuman los planes de desarrollo y las empresas de economía solidaria.
û Para llevar a cabo todos los elementos mencionados hasta ahora es esencial que existan personas dispuestas a enfocar sus actividades en esta línea de compromiso, lo que significa una opción de vida o vocación personal. Esas personas existen pero necesitan el estímulo, el apoyo y la confianza y el sentirse arropados dentro de un contexto de personas más amplio, que hacen opciones semejantes en los distintos ámbitos de la vida.
2.5. El buen uso de nuestro dinero a favor de toda la población. Poner nuestro dinero en lugares transparentes con fines éticos para financiar otros modelos de empresas y de desarrollo…
û Al servicio de alternativas. La cuestión es cómo aportar nuestro “granito de arena” para inclinar la balanza hacia el lado de las alternativas, que faciliten la transformación de la sociedad a favor de todos, y sobre todo de una economía basada en las personas.
û ¿Por qué no plantearnos que nuestro dinero puede prestarse o invertirse temporalmente en empresas que plantean modelos alternativos, con bastantes garantías? Podemos convertirnos en inversores temporales de empresas de este nuevo cuño y participar en ellas. Estimular a nuestros allegados y entorno ciudadano a convertirse en inversores de ellas, está al alcance nuestro. Ya hay bastantes experiencias en el Estado Español y en toda Europa.
û Para ello hay que recordar el “slogan” de los grupos autogestionarios de finanzas solidarias que iniciaron la Banca Ética Italiana: “Pon tu dinero donde tengas tus ideas y no al revés”.
û Nuestro dinero podría invertirse en instrumentos financieros de créditos solidarios, que deberían estar al servicio de favorecer este modelo de empresa. El dinero es neutro en cuánto a símbolo, pero su uso, apropiación y acumulación actual al servicio de los intereses privados de unos pocos, se ha convertido en un cáncer social que va enfermando a la población.
En España y en varios países de Europa y de América Latina, ya existen grupos financieros éticos y solidarios que apoyan proyectos empresariales alternativos y eficaces[4].
2.6. Otra forma de realizar el consumo de manera coherente. Ejercer nuestro enorme poder a través del consumo responsable…
û La cantidad…Se trata de consumir de manera consciente y responsable, planificando lo que necesitamos realmente, evitando el gasto superfluo para ser menos dependientes económicamente.
û La calidad…Igualmente se trata de consumir productos y servicios que repercutan en nuestra buena salud y calidad de vida y a un precio asequible. Es decir, decidirnos por aquellos productos y servicios que provengan de modos de producción respetuosos con el medio ambiente, procedentes preferentemente de agricultura sostenible (ecológica), que generen el mínimo de envases y de publicidad, evitando así costes innecesarios, etc. Con este enfoque conseguimos que nuestro consumo favorezca un tipo de producción y no otra.
û La planificación…Para ello hay que decidir personalmente y en grupos lo que queremos consumir, organizándonos para asegurar que consumismos productos y servicios de calidad comprobada.
û Generar recursos locales…Favorecer el consumo local, siempre que sea posible, para generar recursos a nivel local y favorecer unos modelos de empresas diferentes.
û La repercusión global…Con estos enfoques podemos solidarizarnos con aquellos que defienden sus semillas autóctonas para defenderse de las multinacionales de la industria agroalimentaria. Tenemos un reto enorme ante el aumento y la invasión de los alimentos transgénicos, la reducción de la biodiversidad y la pérdida de control sobre nuestra alimentación en manos de intereses financieros ajenos al desarrollo de todas las poblaciones y cada una en particular.
2.7. La necesidad de debate por parte de la población para redefinir y recrear los valores que queremos vivir. Valores en coherencia con nuestra dignidad de personas.
û No se ha fomentado entre la ciudadanía el debate cultural sobre conceptos básicos: el trabajo como un fin social y no sólo como instrumento de obtener ingresos para consumir; la rentabilidad integral que va mas allá que la rentabilidad financiera; el intercambio equitativo que es algo mas profundo que las leyes del mercado dominado por unos pocos en detrimento de los demás; la cooperación que es más científica, rentable y solidaria que la competitividad; la fraternidad como base de la construcción de un mundo más digno, justo y agradable, etc.
En esa misma línea de profundización: Qué entendemos por salud, vivienda digna, agricultura para alimentarnos, urbanismo al servicio de las personas, para qué sirven las empresas, qué entendemos por desarrollo y crecimiento, qué papel tiene la dimensión política y como se debe articular la vida política, etc. Y así sobre todos aquellos aspectos que marcan nuestras pautas de conducta a partir del valor que damos a cada cosa…
û Necesitamos disponer de espacios e instrumentos básicos de información que faciliten el debate cultural para profundizar y recrear los conceptos, a partir de informaciones veraces, que permitan y estimulen la investigación, el contraste, sobre lo que entendemos por persona, sociedad, planeta, naturaleza, etc.
Tenemos que salir al paso de la falta de investigación, de eficiencia y de compromiso, para encontrar soluciones técnicas coherentes con los principios que defendemos.
û Estos debates no pueden ser sólo de los técnicos, sino de la ciudadanía en general.
Anexo 1:
Lo que no está globalizado o la otra cara de la globalización
La llamada globalización de la economía no da soluciones y respuestas a nuestras necesidades, sino que nos uniformiza como consumidores de un mercado, que sí está globalizado. Porque sólo está globalizado aquello que es más rentable financieramente hablando, para los intereses particulares de estas empresas. Como por ejemplo:
• No está globalizada la salud, ni su prevención,... sino los medicamentos a través de los laboratorios multinacionales.
• No está globalizada la nutrición para todas las personas del planeta,... sino los canales de distribución de los alimentos que controlan las multinacionales.
• No está globalizada la educación/formación de todas las personas para ser autónomas, con capacidad de decidir libremente,... sino los programas de televisión para culturizarnos y acostumbrarnos a una forma de entender la realidad.
• No están globalizados los conocimientos técnicos, científicos y tecnológicos para el progreso de todos los países,... sino los derechos de patentes y las grandes marcas de todo tipo de productos de consumo.
• No está globalizada la información veraz sobre como viven los diversos pueblos del planeta,... sino las grandes agencias de noticias que controlan todos los canales de información y los medios de las autopistas de la información.
• No está globalizado el trabajo para todos,... sino un sistema planificado de producción a nivel mundial que deja en la cuneta a millones de personas, sustituyendo la mano de obra según las conveniencias de su rentabilidad.
• No esta globalizada la distribución de la renta para toda la población,...sino un sistema de mercado que cada vez vive más de la especulación y genera ciudadanos de segunda categoría.
En síntesis, la globalización significa la supremacía de la rentabilidad económica por encima de cualquier otro valor, religión, ética o principio, impuesta a todo el planeta a través de un mercado que engloba a toda la sociedad y que está controlado por una ínfima minoría de la población.
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